La Targa Florio fue una de las carreras automovilísticas más conocidas de Italia. Se disputaba en las carreteras de los montes Madonia, en la isla de Sicilia. Su primera edición se realizó en el año 1906, por lo que fue una de las carreras más antiguas a nivel mundial. 

Historia

Fue creada por Vincenzo Florio a principios del siglo XIX y se considera la carrera de autos más antigua del mundo. Incluso más que las 500 millas de Indianápolis.

En 1906, Allessandro Cagno conseguiría ganar la primera carrera, completando en más de nueve horas y media la distancia total de la prueba. Con los años, la Targa Florio también consiguió ir progresando al punto de encontrar un formato más adecuado para lo que se suponía de esta carrera. En total, la pista se establecería en los 72 kilómetros a través del interior de Cefalú, en las hermosas montañas de la Madonie.

En la edición de 1907, ya hubo 51 participantes y ese año fue ganador Felice Nazzaro, piloto de FIAT. Los años 1912, 1913 y 1914 tuvieron algunas novedades. La principal fue la modificación de la ruta y el nombre por el “Giro di Sicilia”.

En la edición de 1919 debutaba en la Targa un muy joven Enzo Ferrari (con solo 21 años). Conducía un CMN y llegó en 9º puesto, aunque fuera del tiempo límite mínimo reglamentado.

Infortunadamente, de 1933 a 1940 la Targa sufrió un gran declive debido a la insostenible situación económica de la familia Florio. En 1948, con el fin de revivir la carrera, contaron con fabricantes italianos dignos de las épocas más exitosas de la Targa: Maserati, Alfa Romeo, Ferrari (por primera vez como constructor), Cisitalia y Lancia.

A principios de la década de 1970, los Ferrari 512, Alfa Romeo T33/3 y Porsche 908/03 elevaron la competencia hasta los 500 CV y la velocidad empezó a ser alarmante, hasta tal punto que el doctor Helmut Marko logró establecer el récord de vuelta en 33 minutos y 41 segundos, a una velocidad promedio de 128 km/h.

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La época dorada de la Targa Fiora fue desde 1955 hasta 1973. Durante esas 19 ediciones, once llegaron a parar a manos de Porsche, indiscutible reina de la carrera. Ferrari logró llevarse cinco y Alfa Romeo ganó solamente en una ocasión. Las restantes victorias fueron para Mercedes-Benz y Fiat, a razón de una por marca.

¿Por qué se acabo?

Era una completa hazaña para los pilotos el no cometer errores, ya que tenían que sortear carruajes, mulas, coches o transeúntes de las pequeñas poblaciones por las que debían pasar sin perder la concentración para poder enfrentar las más de 900 curvas del recorrido.

Tan solo algunos momentos de respiro, como la recta de Buonfornello, permitían a los pilotos descansar de la exigencia de la prueba. Las prácticas se hacían con tráfico abierto, pero incluso con este cerrado durante la competencia era muy difícil no encontrarse con un trayecto alterado por algún particular encuentro en una era en la que no existía el Internet ni grandes formas de comunicarse con las aldeas.

La exigencia era tal para los pilotos de la primera edición que tan solo una vuelta comprendía hasta 148 kilómetros por las pistas sin pavimentar de Sicilia, totalmente desprovistas de cualquier tipo de seguridad específica. 

En el año 1973 se celebró la última edición de la Targa Florio como competencia internacional. La comisión internacional de deportes decidió cerrarla debido a los peligros que esta suponía. La salida de un vehículo en 1977 tuvo como resultado la muerte de dos espectadores, llevando al fin del famoso evento automovilístico.

Actualidad

El espíritu de la prueba se ha conservado vivo a través de concentraciones de deportivos, de clásicos y hasta de un rally.

Incluso en el mismo 1978 surgió el Targa Florio Rally, en el que se destacó un Lancia Stratos. Esto demostró que, aunque los pequeños prototipos ya no rodarían por las carreteras sicilianas, todavía quedaban máquinas de alto rendimiento que sí podían hacerlo.

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Hasta el año 1983, el rally hizo parte del campeonato de Italia y tuvo como ganadores a Ferrari 308 GTB, Fiat 131 Abarth e incluso un Lancia 037 que también destacaría en la primera competencia del rally dentro del campeonato europeo, en el que ha participado desde 1984 hasta el día de hoy. Lancia, de hecho, tuvo una edad de oro en esta competencia con triunfos con el Delta S4, luego con el Delta HF 4WD y, finalmente, con el Delta HF Integrale. Desde entonces, la competencia forma parte de ambos campeonatos.

Conclusión

Hoy en día existen máquinas ex-WRC que participan en un rally y que, aunque no poseen el misticismo de la Targa Florio antigua, sí mantienen viva la pasión de los espectadores en Sicilia en general y en Palermo particularmente. Además, mantienen a las carreteras entretenidas con carros que las aprovechan al máximo. Aunque no sea lo mismo que había en su época, un futuro en el mundial de rallyes no es un mal destino.