Los vehículos de hidrógeno cobran relevancia en un mercado automotriz cada vez más interesado en generar tecnologías limpias, una carrera por el futuro de la movilidad que, en la actualidad, tiene como líder absoluto a los autos eléctricos.

Sin embargo, en los últimos años apareció sobre la pista un competidor que viene desde atrás, pero que ahora se encuentra pegado al rebufo de la competencia como un poderoso adversario. Los vehículos impulsados por hidrógeno van ganando posiciones entre los conductores que, como tú, buscan alternativas limpias, pero que, a su vez, necesitan máxima eficiencia en sus desplazamientos. Y es justo aquí cuando este tipo de vehículos se queda con la pole position al título del futuro de la movilidad sostenible.

Motores de hidrógeno, “cero emisiones” y tiempos de carga casi inmediatos

La primera y más atractiva de las razones para comprar un automóvil de hidrógeno consiste en la etiqueta “cero emisiones” que garantiza su amabilidad con el medio ambiente y el planeta. Para que entiendas esta tecnología, primero hay que aclarar que este tipo de auto también se considera como “eléctrico”, es decir, que funcione a base de combustible de hidrógeno no significa que su sistema no sea eléctrico.

Entonces, ¿en qué se diferencian? Pues bien, un motor eléctrico convencional funciona con una batería que debe ser cargada periódicamente, en tiempos relativamente largos. Esto es algo que has visto en las marcas más tradicionales del mercado.

En cambio, los vehículos de hidrógeno poseen un tanque de reserva para el combustible, que es procesado en celdas a través de la electrólisis; una reacción química que genera energía eléctrica, calor y agua y que es aprovechada por los diferentes sistemas. La electricidad liberada en el proceso químico no va directamente al motor, sino que es almacenada en celdas eléctricas que te garantizan un flujo constante de electricidad, siempre disponible para cuando lo necesites.

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Respecto de un eléctrico convencional, en los autos de hidrógeno los tiempos de carga se reducen sustancialmente entre un sistema y otro. En los eléctricos convencionales, cargar la batería puede significar unos treinta o cuarenta minutos, mientras que, en el caso del hidrógeno, solo basta con llenar el tanque de reserva del vehículo. Tardarás en hacer esta tarea de 3 a 5 minutos aproximadamente, tiempo similar al que te puedes demorar en repostar un vehículo a gasolina o diésel. Lo mejor de todo es que en todo el proceso el residuo final es nada más que vapor de agua expulsado a través del exosto y que no contamina.

¿Mejor rendimiento que un eléctrico convencional?

Mientras que, en América Latina, el mercado de autos de hidrógeno apenas se está consolidando, en países de la Unión Europea ya se realizaron estudios que demuestran la eficiencia técnica y ambiental de esta tecnología. Además, los datos permitieron allanar el terreno legal y preparar la legislación para la llegada de lo que se esperan sean 140 000 autos de hidrógeno en los próximos años, solo para España.

En ese sentido, la Asociación Española del Hidrógeno (AeH2) reveló que el gasto de repostaje promedio de este tipo de autos es de 8,5 euros (aproximadamente 36 mil pesos) por cada 100 kilómetros, es decir, en proporción, casi lo mismo que puedes gastar en un carro de gasolina o diésel.

Y en cuestión de la autonomía, ni hablar, un carro con pilas de hidrógeno puede superar hasta 600 kilómetros con solo llenar una vez el tanque.

Revisiones periódicas, cosas del pasado

Los motores eléctricos que funcionan con combustible de hidrógeno usualmente requieren de mucho menos mantenimiento que un eléctrico convencional. Y ni que decir si los comparamos con un auto mecánico común y corriente.

Al ser el hidrógeno un combustible limpio, tanto en su fabricación como en su uso, el gasto de las piezas del motor y del vehículo en general es mínimo, abaratando los costes del mantenimiento.

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El futuro es ahora

Aunque en la actualidad el mercado de los autos a base de hidrógeno apenas se está potenciando, pensar en adquirir uno en un futuro puede ser una opción sensata, tanto con el bolsillo como con el medio ambiente, pues ten en cuenta que este tipo de tecnologías se posicionan como una apuesta segura para el futuro del transporte individual, familiar o comercial.

Países como Alemania, por ejemplo, se gastan aproximadamente 140 millones de euros al año en explotar esta forma de energía y promover el uso del hidrógeno, dados los altos beneficios ambientales y económicos que acarrea. En España ya se piensa en una ruta de abastecimiento en algunos tramos de sus carreteras para ofrecer el servicio de reabastecimiento de hidrógeno, que es una de las desventajas de este tipo de carros.

En conclusión, los vehículos de hidrógeno se meten a la pelea de las tecnologías limpias y animan la carrera de las empresas automotrices para generar mejores alternativas de movilidad. Las cualidades técnicas, la eficiencia y la etiqueta de “cero emisiones” hacen de los modelos de hidrógeno una alternativa tentadora para desplazarte con estilo al mismo tiempo que le das un respiro al planeta.