Ford es una marca de carros reconocida a nivel mundial. Su fundador, Henry, ideó un modelo de negocio en el que se pudieran desarrollar vehículos a bajo costo y que estuvieran al alcance de todos. Por eso, si hay algo que le debemos agradecer a esta compañía, es la construcción en masa de automóviles.

El sueño de Henry

Aquel niño que nació en 1863, en Dearborn, Michigan, Estados Unidos, tuvo su primer acercamiento a una máquina autopropulsada en la granja de sus padres, William y Mary. Fred Reden, el operador, lo subió y le enseño a usarla. A partir de ese momento, nació un amor inusitado por este tipo de vehículos.

Con 12 años, el pequeño Henry, junto con sus padres, hizo un viaje a Detroit a bordo de una carreta y en el camino vio una locomotora a vapor que lo dejó impresionado y maravillado. Fue entonces cuando se sembró la semilla de un sueño: hacer una similar.

El primer diseño

A partir de ese momento, se empeñó en conocer más sobre el tema. Tenía pericia para arreglar relojes y parte de su tiempo lo dedicaba a ello. Pero en sus tiempos libres, aprendía sobre las máquinas que le gustaban. Fue tanta su inquietud, que a los 16 años ya trabajaba arreglando tractores y trilladoras a vapor.

El conocimiento adquirido como mecánico lo llevó a estudiar Ingeniería y convertirse en un reconocido ingeniero. Así llegó a ser jefe de esa área en Edison Illuminating Company. Este cargo le dio tiempo y recursos para dedicarse a trabajar en la construcción de un prototipo. En 1896, dio a conocer su primer vehículo: el cuadriciclo. 

Los esfuerzos empiezan a dar frutos

Con el primer diseño en funcionamiento, llegaron los inversores y fundó Detroit Automobile Company en 1899. Una empresa que no tuvo éxito y rápidamente cerró sus puertas. Pero el empeño no concluiría ahí.

Con nuevos socios, dio nacimiento a Henry Ford Company. En busca de capital, se dedicaron a las competencias y fue el propio Henry quien los llevó a la victoria, como piloto, en 1901. Sin embargo, los ideales de los socios iban por caminos diferentes y decidieron separarse en 1902. La compañía cambió su nombre a Cadillac.

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Finalmente, el 16 de junio de 1903, junto a 11 inversores más, entre los que se encontraban los hermanos Dodge, Henry creó: Ford Motor Company.

Récord de velocidad

Uno de los carros emblemáticos del ingeniero fue el 999, un auto veloz y que tenía como piloto a Barney Oldfield. A bordo de este vehículo, lograron recorrer la milla en un tiempo de 39,4 segundos, con lo que rompieron el récord de velocidad en tierra. Así, la fama de la empresa creció.

Henry, dueño único

Con el creciente reconocimiento, llegaron los desencuentros. Los hermanos Dodge buscaban hacer autos de lujo, mientras que Henry pensaba en carros de bajo costo y producción a gran escala. Sin igualdad de criterios, Henry decidió no entrar en disputas y para lograr su idea compró las acciones de todos los socios. Esto lo convirtió en el único propietario de la empresa.

Modelo T

Las primeras creaciones fueron el Modelo A y C, desarrollados en 1903 y 1904, pero el gran éxito no llegó sino hasta 1908, con el Modelo T. De bajo costo, tenía un motor de cuatro cilindros, 22 caballos de fuerza y su velocidad máxima era de 64 km. El primer año se vendieron 10 mil unidades.

Fordismo

Con el impensado éxito del Modelo T, hubo que cambiar el proceso de producción, lo que dio paso al fordismo, una idea que instauró Henry basado en el modelo de Ransom Elid Olds. Con este nuevo sistema, se priorizó la fabricación en cadena, se bajó el costo y disminuyó el proceso de producción. Para lograrlo, necesitó mano de obra extra, generó empleos, y duplicó el salario de trabajadores. En seis meses se redujo el tiempo de ensamblaje de 12 horas a 100 minutos. ¡No te parece algo increíble!

Dueño del mercado

El perfeccionamiento de la producción lo convirtió en el líder del mercado en Estados Unidos. En 1913, había 25 mil carros. Un año después, la cifra llegó a 250 mil y para 1916, 472 mil unidades recorrían el país. La mitad del parque automotor estadounidense en 1918 era del Modelo T.

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Luego, se expandió a Europa con plantas en Alemania, Francia y Austria. A mediados de los años 20, el Modelo T acaparó el 57 % del mercado en el viejo continente. Sin duda, la implementación de la producción en masa cambió el negocio automotor.

En la actualidad, vemos que la innovación sigue siendo uno de los principales pilares que distingue a esta compañía. De hecho, es una de las empresas con mayor inversión tecnológica. No en vano ha sido catalogada como una de las marcas más seguras del mercado y se mantiene en el top 5 de ventas mundiales. El plan para masificar el automóvil fue un éxito y, sin duda, es el principal legado que dejó Ford para el mundo.