Te invitamos a que viajemos a 1983 y, más específicamente ,al mundial de Rallyes. Si prestas atención, podemos ver al Escort Rally de Ford, humillado ante sus rivales, pues definitivamente no es rival para sus competidores, entre ellos los Lancia Delta S4, los Peugeot 205T16 y los Audi cuatro. Sin embargo, en 1984 la escudería presenta su nuevo modelo el Ford RS200, un monstruo deportivo de motor central y tracción total, aunque su modelo para las calles fuese un poco menos llamativo.

¿Cómo nace este ícono de las carreras?

Este modelo de Ford fue un auto creado exclusivamente para las competencias de Rally, y más específicamente para las carreras del extinto Grupo B del campeonato Mundial de Rally. Con base en esta idea en el año de 1983 -y según la reglamentación del momento en el mencionado Grupo B-, comenzaron a producirse 200 unidades de este modelo en un lapso aproximado de 12 meses.

Este RS200 estaría compuesto por un motor turboalimentado Cosworth DOHC de cuatro cilindros turbo, ubicado en la parte posterior central. Además de ello, de acuerdo con un pedido primordial de los ejecutivos de la escudería, el nuevo vehículo tendría tracción en las cuatro ruedas, con lo cual, según su concepto técnico, el modelo podría competir contra las mejores invenciones de Audio y Peugeot.

El RS 200 en las competiciones

Muchos de los amantes del automovilismo coincidimos en que este auto llega tarde a la serie para la cual fue creado, pues poco después de su aparición en el Grupo B, esta competición fue cancelado por considerarse peligrosa. Algunos accidentes en las vías de Rally, (muchas veces estrechas estas poderosas máquinas), produjeron muertes de espectadores y pilotos, lo cual llevó a las directivas a cancelar el tan aclamado Grupo B. Todo ello a pesar de las protestas de todas las escuderías, las cuales habían invertido mucho dinero en sus nuevos modelos.

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En su debut mundialista en Suecia, el piloto Stig Blomqvist era cuarto en la competencia. Sin embargo, tuvo que retirarse debido a problemas con el motor, al terminar el primer tercio. En el Rally de 1986 la escudería Ford vio uno de sus días más tristes, cuando el piloto portugués Joaquim Santos no pudo controlar su Ford RS200 en una curva y arrolló a algunos espectadores presentes. En este accidente hubo un muerto y varios heridos.

Sin embargo, la escudería recuperó el ánimo y esperaba lo mejor para la competencia de Córcega, colocando en uno de sus bólidos al piloto de fórmula uno Marc Surer. Sin embargo, esto solo quedo en planes y al final decidieron esperar y prepararse para el Acrópolis griego. En tierras helenas los dos pilotos puestos por Ford tuvieron que retirarse antes del final de la partida, la cual lideraron con suficiencia hasta el tramo número 18, aquel día los pilotos Grundel y Blomqvist no tuvieron suerte y el auto emblema de la Ford no pudo consagrarse en la competencia.

Posterior a ello la FIA suprimió las competencias en el grupo B, tras lo cual la escudería al igual que muchas otras emigró al Mundial de RAC británico, donde Grundel terminó en la quinta posición. Sin embargo, esto no tuvo mucha importancia para los fanáticos.

Este modelo de Ford, tuvo su recompensa a nivel europeo ganando el  Nacional Británico con Mark Lovell, y el nacional de Bélgica con Robert Droogmans. También mostró suficiencia y capacidad al ganar pruebas en Holanda, Portugal y España.

Su paso a las calles

Uno de los requisitos de la FIA para que el Ford RS200 pudiera competir en el Grupo B, era que se produjeran al menos 200 unidades del mismo. La mayoría de estas serían vendidas a los fanáticos con lo cual el auto quedaría homologado y podría competir.

Como te mencionamos en el comienzo, el modelo que salió a las calles era mucho menos agresivo que el de la competición. Aún así era un carro espectacular que fascinaba a propios y a extraños. En las calles se convirtió en el rey de la velocidad y la potencia, hoy en día son muchos los fanáticos que opinan que este es el segundo carro más bonito y completo del extinto grupo B, detrás del Lancia 037, pues era un auto compacto, casi perfecto mecánicamente, agradable a la vista y ante todo un monstruo en cualquier tipo de superficie.

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Como pudiste ver este vehículo fue un auténtico tributo a la velocidad y a la elegancia, un bólido que pudo brillar más si las condiciones hubiesen sido otras. A pesar de que no triunfó estrepitosamente, muchos fanáticos de los deportes de motor aún soñamos con tener este poderoso automóvil en nuestras manos, lo cual no es un sueño del todo imposible, pues aún se subastan a unos precios altísimos.

De lo que sí estamos seguros es que si tienes la oportunidad de adquirir un Ford RS200, no lo pensarás dos veces.